Comprender el universo, la naturaleza y la constancia de sus ciclos es el propósito de esta casa de 60 m², guiada por un término de la filosofía china: tao, que en mandarín puede significar camino o método. El concepto abarca el viaje que hace que cada cosa sea lo que es, incluida la historia de sus materias primas y la mano de obra utilizada en su construcción. “La respiración de cada persona involucrada en estos procesos también contribuye a la singularidad de un entorno”, explica el arquitecto. Un árbol aporta una sensación de frescura y alivio. Las paredes de acero inoxidable dibujan reflejos sobrios y resaltan los colores del entorno.