El nombre del estudio simboliza un viaje en busca de nuevos horizontes, celebrando la unión entre el modernismo brasileño y la innovación. En los 76 m2 con sala integrada a la cocina, oficina, dormitorio y baño, la madera está presente en los sillones de Carlo Hauner y en el sofá Hauner, de Sergio Rodrigues, íconos del diseño modernista. En contrapunto, láminas de madera en blanco y negro de Ettore Sottsass cubren paredes, mobiliario y la carpintería de la cocina con la estética maximalista de los años 1980. Todo acompañado de obras de artistas brasileños, como Cícero Dias y Yêdamaria.