No hay nada como sentirse como en casa. Y este es el sentimiento que el arquitecto Lucas Machado suscita en su entorno, Casa Refugio. En medio del predominio de tonos claros, iluminación puntual, contrastes sutiles y una atmósfera minimalista, el espacio abraza a sus visitantes y los invita a detenerse y respirar, notar los detalles, frenar, permitirse sentir cada sensación con calma. El entorno está integrado, con una única partición a través de un brise, que aún mantiene la unidad del conjunto. De esta manera, los diferentes espacios que componen Casa Refúgio, comedor, cocina, dormitorio y baño, se unifican en una acogedora armonía, sin dejar de lado la funcionalidad.