Esta habitación infantil de 25 m2 ofrece el primer suelo fértil en el que se cultivarán las semillas de los sueños de dos hermanas. En medio de afecto, ligereza y libertad, los sectores de descanso y juego han sido concebidos para estimular la imaginación, fomentar la autonomía y construir recuerdos. El techo se convierte en protagonista con las lámparas en forma de nube, y la silla trenzada suspendida que hace las veces de columpio se adapta al clima lúdico. En el entrepiso, el rincón de lectura recuerda a un nido reservado y gana calidez con una paleta suave, compuesta por tonos de rosa, verde y arena. Los colores pastel también aparecen en la alfombra rayada que viste el piso.