De hecho, aprovechar cada rincón de la casa y mantenerla llena de historias es una de las premisas de la arquitecta Barbara Dundes en su espacio de 82 m²: la profesional tomó prestado el poema “Casa Arrumada”, de Carlos Drummond de Andrade, para guiarlo en creación. Suelos de piedra, iluminación sutil, filtrada a través de biombos tensados, revestimientos de madera y un buen puñado de recuerdos cariñosos llenan el espacio, que también invierte en paisajismo en puntos estratégicos, como si el residente abriera una ventana al jardín.