Una tiny house brasileña. Esta propuesta arquitectónica, con gran presencia en Europa y EE. UU., ahora gana un toque de brasileñidad. Las arquitectas apuestan por colores y materiales que traducen la historia nacional, como la paleta cromática que transita entre verde y rosa, además de materiales naturales que representan al país. Con grandes aberturas hacia la naturaleza, la construcción ofrece todo lo que una persona necesita para vivir un fin de semana de descanso, además de poder ser llevada sobre ruedas a cualquier lugar.