Bruno Carvalho y Camila Avelar proponen, en el espacio de 300 m², una mirada a la ascendencia con el objetivo de exponer soluciones que promuevan una conexión profunda entre el ser humano y el hogar. El dúo de arquitectos eligió materiales naturales, como la tierra, y el color magenta como elementos destacados para crear una atmósfera afectiva y sensorial. En contraste, los productos de tecnología de punta de LG equipan los ambientes junto con piezas de arte y diseño brasileño.