En el salón y la cocina diseñados por la arquitecta Carol Miluzzi y su socio, el ingeniero Willian Vasconcelos, ocupa un lugar central la chimenea, alojada en la pieza diseñada por Gustavo Neves. A su alrededor, en las paredes aparecen pinturas digitalizadas del artista Dominique Jardy. La cuidadosa selección de elementos heredados y reutilizados constituye la mayoría del mobiliario, que abarca desde muebles brasileños de los años 50, franceses del siglo XIX, muebles familiares y piezas de diseño contemporáneo. Así, el espacio de 56 m² resalta la memoria de los antepasados y el deseo de un futuro que tome de la naturaleza sólo lo necesario.