La calidad de vida y el bienestar son elementos presentes en la trayectoria de la empresa Brasilidade y Urbanismo, y ayudan a construir la historia de este proyecto, que es la edificación de lo que se llama arquitectura afectiva. Trazos, dibujos y formas reflejan la relación de un arquitecto con su madre artesana. Sentido y sensibilidad son los conductores de este sueño, que es el homenaje a una madre y la relación con su hijo. Y en este campo onírico, surge esta casa libre, alegre, con la finalidad del ejercicio del amor. Luz, colores, formas y arte son ladrillos y cemento. El interior surge como un Nordeste que conocemos, la invención se confunde con la memoria. Ayer y hoy serán. La casa no necesita reglas, ni sigue flujos, vive como quiere: en el sentimiento de las flores de gardania y en las pinturas de un amor que es eterno.