A la que se accede a través de un túnel oscuro, la Casa Essência, de PKB Arquitetura, provoca. Al llegar, una foto de Mariana post desastre y un pequeño espejo de agua nos recuerdan la naturaleza que invade: con agua, barro, tierra, contaminación. A partir de entonces, el espacio demuestra que la relación hombre-naturaleza puede ser armoniosa. Flanqueada por un pequeño bosque tropical, la sala aporta la fuerza de la creación humana con piezas artesanales y muebles de diseño. Al fondo, un panel hecho a mano con piezas de madera entrelazadas abre el paso a la estancia: un ambiente de refugio y resguardo. “Queríamos combinar un ambiente acogedor con la arquitectura carioca con un mensaje de alerta para el futuro”.