De ambiente mediterráneo, el espacio de 345 m² ofrece una experiencia sensorial a través de aromas, sabores y estímulos audiovisuales. La propuesta es hacer que los visitantes se sientan como en casa y elijan dónde quieren disfrutar de la deliciosa cocina griega del restaurante MYK: en las mesas del comedor, en el cine en casa, en el salón o en la terraza. La arquitecta Carla Felippi apostó por la decoración con materiales naturales, como la madera y la piedra, que evocan el aspecto de la isla de Mykonos, conocida por tener un paisaje lleno de casitas blancas.