El profesional venera el trabajo de Attilio Baschera y Gregorio Kramer, diseñadores que en los años 1970 revolucionaron la producción textil en Brasil. “Crearon estampados para telas inspirados en nuestra cultura, raíces y, sobre todo, la naturaleza”, dice Marcelo Salum. La colección de la pareja, como dibujos y un piano, contiene los objetos más valiosos del espacio. El ambiente también cuenta con muebles diseñados por diseñadores brasileños y dos esculturas realizadas por el artista Juliano Aguiar, inspiradas en los homenajeados. Una paleta muy colorida completa la vibrante decoración.