Los nueve tonos que colorean esta casa de 141 m2 dialogan con pigmentos de los árboles del Parque de Agua Branca. Para definirlos, el arquitecto contó con la ayuda de la investigadora Maibe Maroccolo, quien realizó un mapeo de la zona, y a partir de ello, relacionó las matices naturales con la paleta de pinturas de Coral. "El principal objetivo es despertar una nueva mirada hacia la vegetación y la belleza que ya nos rodea", explica Mauricio. La ambiencia es 100% brasileña: piezas antiguas, diseño contemporáneo y arte popular celebran nuestras raíces y marcan el intercambio entre la tradición y la innovación. Materiales reutilizados surgen en evidencia, como la piedra utilizada en la barra de la cocina, que era un sobrante de la marmoraria.