La conexión entre los pueblos indígenas y la abundante agua de Mato Grosso es la inspiración de este entorno, que se centra en la sostenibilidad, el equilibrio, el detalle, la autenticidad y la tradición. La curaduría de las obras de arte ambiental contó con la participación de Denilson Baniwa, indígena del pueblo Baniwa y curador del Pabellón de Brasil en la Bienal de Arte de Venecia. Los casi 100m2 del entorno simbolizan la idea de una ruta, un camino que invita al visitante a explorar y conectarse con la naturaleza, de la misma manera que los pueblos indígenas se conectan con sus ambientes acuáticos.