Firmado por Neto Cunha, con curaduría de arte de Igor Vidor, los 100m2 combinan café y galería de arte, ofreciendo refugio a la cotidianidad. Preservando elementos originales, como marcos y pisos, el proyecto respeta la memoria al renovar su propósito. La iluminación escénica y los tonos de azul crean la atmósfera acogedora. La curaduría reúne nombres como Flávia Bonfim, Marcos da Mata y Pedro Mariguella. En destaque, una flor gigante, creada por Vidor, simboliza resistencia y florecimiento.