El Café Doce Acaso, firmado por Isadora Torres, tiene como gran fuente de inspiración las décadas de 60 y 70, período en el que el comportamiento del mundo pasó por grandes transformaciones. A través de colores, estampas geométricas, elementos fluidos e icónicos, el espacio integra memoria, arte, innovación y buena gastronomía. El mobiliario externo exclusivo Dona Flor, obras de Gil Apolinário, Karol Vieira y Tigo Ayres dialogan con el diseño y paisajismo, en un projects inclusivo que invita al encuentro, a la experiencia sensorial y al cultivo de sueños. Destaca la naturaleza exuberante integrada a través del paisajismo y de las rocas naturales.