Inspirado en la historia viva del Parque de la Agua Blanca y sus personajes, eternizados en las acuarelas del artista Iury Simões, surge el café funcional de 203 m2. La mesa Célula, desarrollada por la arquitecta especialmente para este uso, ganó forma orgánica para permitir composiciones variadas. La iluminación intimista y las cerámicas artesanales merecen atención, así como el mobiliario robusto del área externa, que dialoga con la mata alrededor. "Sembrar sueños, aquí, significa abrir espacio para el otro, para el tiempo, la escucha y el sentir. Optar por valorizar las plantas originales del parque, más que técnica, tiene que ver con el concepto: el sembrar se convierte en un gesto de respeto a la memoria y a lo que está por venir", finaliza la autora.