El proyecto, de la arquitecta Silvana Albuquerque en colaboración con su hija Luisa, diseñadora de moda e interiores, busca referencias en contacto con materiales rústicos para una conexión con la naturaleza. Con 142m2, el espacio cuenta con un salón, con sofás y sillones, y mesas tradicionales. A lo largo del día, el espacio irá cambiando y ofreciendo diferentes sensaciones, con o sin incidencia de luz natural. Destacado por el paisajismo y piezas originales con reutilización de madera del paisajista Mendo Barreto.