En el estudio de 50 m2 ideado por Marília Junqueira, living, cocina y suite componen un rincón de introspección en medio de la naturaleza. La acogida llega con elementos como el techo con aplicación de tejido y el pórtico enmarcando las ventanas, además del tablado revestido de mármol de forma orgánica, que eleva la bañera y encaja la cama. Chimenea, libros, plantas y un baúl antiguo encienden recuerdos y afectos, en una mezcla de piezas contemporáneas y rústicas. En la curaduría de la galería Eduardo Fernandes, parte de las obras de arte emplea materiales reciclados.