Abrazando el pórtico, la taquilla se revela como un espacio de transición entre el ritmo de la ciudad y el tiempo de la contemplación del Portal de la Tierra y del Tiempo. En su interior, pequeñas piedras naturales componen un escenario contemporáneo y acogedor, donde el letrero iluminado surge como punto focal — un símbolo de bienvenida e identidad. La taquilla es más que un punto de acceso — es el primer gesto de acogida, donde el visitante percibe que está a punto de vivir una experiencia sensorial y humana. Un espacio que traduce la esencia de CASACOR Mato Grosso do Sul: diseño que emociona, arquitectura que abraza y luz que revela lo que hay de más verdadero en la materia.