Las columnas de Mané fueron el punto de partida para el diseño del proyecto, que debía ser limpio, ligero y al mismo tiempo llamativo para componer el bosque de hormigón formado por el conjunto de pilares gigantes de 15 metros de altura. Con 400 m², el ambiente sigue el concepto de espacio abierto, es decir, un plan libre, con ambientes integrados entre sí y el espacio externo. La casa está construida íntegramente con estructura metálica reubicable, y también destaca el uso de madera ecológica. Vidrio, metal, piedras naturales, plantas y muebles curvos conforman el espacio. El arquitecto trabajó en el concepto basándose en la búsqueda de originalidad y raíces.