Hasta el punto relajado, la idea es un lugar confortable con toques de color en el mobiliario y la presencia del vidrio, que guía el proyecto. Destacan el gran mostrador de la primera sala y la pared de espejos con una instalación de Vitor Mizael que presenta pájaros bordados en paja. Texturas, materiales naturales y una bodega permiten al visitante explorar el universo de los vinos.