La poesía de Manoel de Barros trasciende la palabra y se materializa en formas. Una estructura de madera sinuosa evoca la calma y el poder de los ríos pantaneiros. Ella no solo define el espacio, sino que también inspira, acogiendo el encuentro y honrando al pueblo Guató, ancestros canoeros del Pantanal. La paleta de tonos terrosos evoca la dramaticidad del barroco, mientras que el paisajismo conecta la mirada curiosa al celebrar la versatilidad de hojas y especies. Obras de arte, cuidadosamente posicionadas, se integran en el espacio, invitando a la contemplación y al diálogo entre la naturaleza, la cultura y la sensibilidad humana.