Los aprendizajes generados por la pandemia llevaron a Brunete Fraccaroli a diseñar un ambiente que propone avanzar con más ligereza. “Desarrollé un espacio de vida contemplativo, un espacio que busca, a través de tonos neutros y transparencias, provocar la reflexión sobre la mirada, el futuro y las posibilidades que nos rodean”, dice. El arquitecto priorizó el blanco y las formas redondeadas. Además, trabajó con elementos translúcidos, como lámparas de araña de tela y perfiles LED flexibles. En la estantería, la composición se alterna llena y vacía, un recordatorio de que la vida está llena de fluctuaciones.