Joven, con sede de vida y de las cosas bellas. Coleccionista de recuerdos, pinceladas y sentimientos, la moradora de este espacio íntimo es una entusiasta del arte y del mundo. El taller, creado por Ana Maria Freire y Camilla Pereira, se traduce en una reunión de fragmentos de sus andanzas y gustos peculiares y, a veces, extravagantes. Aunque excéntrica, tiene alma elegante y sofisticada, traducida en los proyectos por el contraste de lo lúdico con lo sobrio. Artista de sí misma, la coleccionista muestra el mundo no como es, sino como ella lo ve.