Inspirado en la esencia nordestina y en el barro, ambos de la cultura popular, Marcílio proyectó un proyecto con diseño sostenible. Los cobogós, en color crudo, revisten las paredes. El techo, pintado de verde, trae la referencia de la carnaúba, el árbol de la vida. Los tonos anaranjados recuerdan la puesta de sol. Los colores y los elementos que componen el proyecto sirven como escenario para las piezas de los artesanos expuestas en el lugar.