En el proyecto de la arquitecta Jéssica Martins, de Buriti Arquitetura, el espacio de 16 m2 fue diseñado para una chef italiana, cuya ajetreada vida llena de compromisos cambió con la pandemia. Al volver en sí misma, revivió dos aficiones que amaba cuando era joven: la pintura y la cerámica. “Es en este lugar exclusivo donde encuentra su esencia, un rincón para limpiar sus pinceles, dibujar y pintar sus obras. Lugar para tomar un vino, haciendo una pausa en la rutina, que ha vuelto a la normalidad”, describe.