La dupla de arquitectos paulistas se estrena con este proyecto de 470 m2, con 20 m2 de entrada, 290 m2 de arena para charlas y 160 m2 de jardín, pensados para favorecer el flujo de personas y las conexiones entre ellas. La Casa de Vidrio de Lina Bo Bardi fue una importante fuente de inspiración, en las grandes aperturas que traen el verde y la vista de la ciudad. El mobiliario moderno está compuesto por piezas brasileñas, incluyendo el sillón naranja MP-97 y el MP-61 en blanco y negro, de Percifal Lafer.