El punto de partida del arquitecto para este espacio fue el derrame de más de 11 mil barriles de petróleo en el distrito de Ventanilla, Perú, en enero de 2022, afectando gravemente la biodiversidad. En el proyecto se destaca un paisaje donde predominan las plantas (acalifas, alternathera y cedro del Líbano) en la gama del rojo, color que nos conecta con el grito de auxilio de la madre tierra. Son 392 m² inspirados en la Serpentine Gallery de Londres.