El encuentro entre tecnología, afecto y ancestralidad marca la casa completa de 225 m2 que la diseñadora de interiores montó en colaboración con Portinari para presentar la recién lanzada colección de revestimientos que lleva su firma. La brasilidad se hace presente en la línea que remite a la textura rugosa de las antiguas construcciones de barrio, llamada Petra Taipa, y el brillo de los metales gana sutileza en Petra Bronze. En cuanto a la decoración, el modernismo de los años 1970 dicta este manifiesto sobre el habitar, pensado para habitantes cosmopolitas que les gusta recibir.