“Pensamos que el espacio debía ser una invitación a recibir de diferentes maneras, tanto en el salón con barra de apoyo como en la isla gourmet”, explica Marcelo. La isla central dirigió todo el proyecto. Integrada en su estructura, una mesa ofrece dos posibilidades de uso: como tablero de apoyo para recepciones informales y como mesa convencional cuando está abierta. Los armarios se desplazaron hacia los laterales junto con los electrodomésticos, destacando la pared revestida de cerámica. Detrás del sofá, el lienzo de la artista Deise Pucci. En el bar, la fotografía de Fernanda Naman convive con las estanterías de Jader Almeida.