El proyecto se inspiró en la filosofía Lagom, palabra de origen sueco, donde el bienestar no debe provenir de las cosas materiales, sino de un estado de ánimo: son las cosas simples las que nos ayudan a mantener el equilibrio en nuestra vida. El diseñador invierte en una paleta de colores neutros y toques de madera, añadiendo sofisticación a soluciones sencillas que integran los ambientes. En el primer momento tenemos un Hall de Entrada minimalista y de techos bajos, en el segundo momento, un espacio íntimo para el relax. La elección del mobiliario también sigue la misma línea neutra, en tonalidades que van del blanco al blanquecino. En el Home Office, la carpintería de líneas sencillas envuelve todas las paredes, creando un ambiente más íntimo.