Para crear flujos de entrada y salida separados, se utilizó una arquitectura fluida con dos pérgolas que se comunican sólo visualmente, creando
diferentes áreas para quienes llegan o salen. En la entrada, la limpieza se realizará en una especie de fuente, creada a partir de lavabos.
Suelo Deca – en un espejo de agua. A la salida, una zona de asientos en medio del bosque de bambú sirve como último espacio de contemplación y también rinde homenaje a los antiguos propietarios, mostrando las cartas de amor intercambiadas por la pareja.